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Tres formas de mejorar tu adaptabilidad y gestionar tu vida

La incertidumbre es la nueva normalidad

¿Has estado nervioso últimamente? ¿Como si el mundo girase fuera de control y cada año que pasa fuese menos estable que el anterior?

En esta vida de ritmo frenético e impulsada por la tecnología, muchos nos sentimos abrumados incluso en el mejor de los casos. Pero si a eso le añadimos una pandemia global, un trastorno económico masivo, el malestar social y la amenaza inminente del cambio climático, basta para hacer que cualquiera pierda el sueño.

Incluso sin que se produzca otro desastre, es fácil ver que el cambio se acelera. Ya en 1987, la Academia Militar de los Estados Unidos definió un estado llamado VUCA, abreviatura de volatilidad, incertidumbre (uncertainty en inglés), complejidad y ambigüedad como la nueva normalidad emergente. Vemos a VUCA en acción cada día, desde el ritmo disruptivo de la nueva tecnología y la automatización hasta cambios masivos en cómo y dónde trabajamos. La vida, al parecer, es realmente un estado de flujo constante.

De modo que, si notas que estás ansioso y perdido, es normal. No es un fracaso personal. Y la buena noticia es que tiene solución.

No siempre puedes saber o controlar qué sucederá el día de mañana, pero sí puedes controlar tu reacción ante los cambios. ¿Te hundirás y tambalearás o encontrarás un terreno estable y aprovecharás las nuevas oportunidades? Tu adaptabilidad, junto con la combinación de tus capacidades de resistencia e inteligencia emocional, bien pueden inclinar la balanza.

¿Qué significa adaptabilidad, en realidad?

Ser adaptable no significa “seguir la corriente” y dejar que las corrientes te lleven. Andrew J. Martin de la Universidad de Nueva Gales del Sur, quien identificó tres componentes de la adaptabilidad, ofrece una definición mejor:

La verdadera adaptabilidad empieza con el pensamiento racional y termina con la acción deliberada. Es una mentalidad de crecimiento: una comprensión de cómo adaptarte al cambio que cualquiera puede promover a través de la autorreflexión, el pensamiento creativo y la práctica intencional.

Estate preparado para cualquier cosa: tu kit de herramientas de adaptabilidad

Tal y como señaló la coach ejecutiva Jennifer Jones en una charla TED de 2017, “estamos perdiendo la capacidad de adaptación porque no dedicamos el tiempo y la atención a prepararnos y desarrollarnos. Vamos saltando de un cambio a otro y actuamos por impulsos, no por estrategia”.

A continuación te describimos tres juegos de herramientas específicas que puedes utilizar ahora mismo para desarrollar esa estrategia, aumentar tu capacidad de adaptación y atravesar con éxito el cambio más aterrador:

1. Sigue la estrella Polar

Antes hemos escrito por qué son importantes los objetivos y cómo conseguirlos requiere planes específicos y realistas. Pero en un mundo en constante cambio, objetivos y planes pueden quedar obsoletos de la noche a la mañana. ¿Qué puedes hacer entonces?

Para responder a esta pregunta, imagina que alguien te ha dejado en una parte desconocida del mundo, en las profundidades del bosque. ¿Cómo encontrarías el camino a casa? En primer lugar, debes saber hacia dónde está el norte.

Para tener más capacidad de adaptación, necesitas objetivos que sean lo suficientemente amplios como para que te sirvan de un verdadero norte en tu vida. También necesitas suficiente comprensión de ti mismo para trazar un mapa y saber dónde te encuentras en relación con esos objetivos.

Actúa:

Guarda todas estas notas juntas en Evernote. Vuelve a consultarlas cuando te sientas nervioso o a la deriva. Te volverán a conectar con las cosas que más te importan y podrás abrir un nuevo camino a seguir.

2. Amplía tu zona de confort

Adaptarse al cambio es difícil si estás atrapado en un patrón habitual. Nos quedamos en nuestra “zona de confort” porque es segura y predecible, pero también nos frena. Nos sentimos cómodos con lo que conocemos. El aprendizaje y el crecimiento requieren un mayor esfuerzo.

Fuera de la zona de confort, las cosas pueden dar miedo. Cuando nuestra situación cambia en exceso o demasiado rápido, la zona de confort puede desaparecer y dejarnos en una “zona roja” de nerviosismo y ansiedad. Aquí es cuando nuestros instintos de “luchar o huir” nos dominan. Pasar al reflejo es una buena habilidad de supervivencia cuando nos enfrentamos a un tigre salvaje, pero no es tan útil cuando necesitamos adaptar nuestras vidas y negocios al distanciamiento social o las fuerzas cambiantes del mercado.

Por suerte, no tienes que elegir entre comodidad pánico ansiedad. Hay una tercera zona entre medias, la zona de aprendizaje, donde nos volvemos más adaptables. Entramos en esta zona cuando nos involucramos con nuevas ideas, practicamos la creatividad o adquirimos nuevas habilidades. Cuanto más tiempo pases en la zona de aprendizaje, más posibilidades alternativas descubrirás. Con el tiempo, tu zona de confort se amplía y tu zona de ansiedad se reduce.

Actúa:

3. Aprende de tus errores (y de tus éxitos)

Hasta ahora, has estado sentando las bases para una versión más adaptable de ti mismo. Tienes un mapa para guiarte. Has ampliado tu zona de confort y lo desconocido parece menos amenazador. El siguiente paso es incorporar la adaptación a tu rutina. Recuerda, la adaptación no solo consiste en seguir la corriente; es una mentalidad reforzada por la práctica constante.

Esto significa que tienes que ser más consciente de ti mismo y estar dispuesto a criticarte de forma sincera y constructiva. Adquiere el hábito de registrar tus avances. Dirige tu atención a las cosas que están funcionando, descarta el resto y busca nuevas alternativas.

Actúa:

Remezcla, renueva, repite

Nuestro último consejo es el más sencillo: Reserva tiempo cada semana para analizar cómo van las cosas. Haz que esta cita contigo mismo sea sagrada, porque aquí es donde todo se une.

Al leer tu diario, pregúntate: ¿Qué va bien y qué no? ¿Qué ideas nuevas has añadido a tu libreta de inspiración que podrían alinearte más con los objetivos de tu Mapa de vida? ¿Qué proyecto o habilidad deberías intentar conseguir después?

A veces, adaptarse es fácil. Si la pandemia ha acabado con tu plan de ir al gimnasio tres días a la semana, siempre puedes hacer ejercicio en casa. Otros retos son mucho más complicados, pero se pueden conseguir. Si has perdido tu trabajo, por ejemplo, puedes reorganizarte. Utiliza tu inventario, el mapa de vida y las habilidades creativas para generar nuevas oportunidades, ofrecer tus habilidades como autónomo, asociándote con otros para daros apoyo el uno al otro o cambiando de trayectoria.

A medida que consideras tus posibilidades, busca conexiones inesperadas. Practica el pensamiento divergente y convergente para generar tantas ideas como sea posible y seleccionar las mejores. Sobre todo, céntrate en las soluciones, no en los problemas. Ajusta tu perspectiva, cambia tu comportamiento y mira qué pasa.

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